Central hidroeléctrica en Etiopía: una amenaza para el Nilo y el suministro de agua de la región, pero también para la paz internacional

Etiopía ha invertido 4.300 millones de euros en la construcción de una central hidroeléctrica, con una capacidad de 6,45 gigavatios, que será la más grande de África después de la finalización de las obras. Sin embargo, el proyecto megalomaníaco no funciona sin problemas, principalmente debido a la ubicación problemática de la planta, en el Nilo Azul, un afluente del famoso río Nilo, del cual más de la mitad del agua llega a uno de los ríos más largos del país. mundo.

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Egipto, a 2.500 km de distancia, teme que al llenar la presa demasiado rápido, la población local se vea privada del 25 por ciento del curso de agua del Nilo, lo que resultaría en convertir el 30 por ciento de la tierra cultivable en un desierto. A Etiopía no le importa y quiere comenzar ese proceso en julio de este año.

La velocidad a la que se llena el tanque de la central hidroeléctrica, con un volumen de 74 mil millones de metros cúbicos, se manifestará en el flujo de agua aguas abajo. Cuanto más dure este esfuerzo, menor será el impacto que tendrá en los niveles del río. Las discusiones principales tienen lugar con un enfoque en la duración de la carga. Etiopía tiene la intención de completarlo en los próximos seis años, mientras que Egipto propone un período más largo para que el nivel del agua no disminuya drásticamente, especialmente en la fase inicial de llenado.

Ambos países han indicado que están listos para un conflicto armado debido al conflicto sobre la central eléctrica “Gran Renacimiento”. Dada la proximidad y la participación de Sudán, la comunidad internacional teme que también pueda unirse a los disturbios y que la estabilidad de toda la región se vea afectada. Para evitar que el conflicto se intensifique en guerra, Estados Unidos asumió el papel de mediador en las negociaciones.

El ministro de Relaciones Exteriores de Egipto, Sameh Shukri, hizo un llamamiento al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para que intervenga y evite que Etiopía llene su reserva, a pesar de que no se llegó a un acuerdo durante las últimas conversaciones entre las partes interesadas. “Es responsabilidad del Consejo de Seguridad abordar una seria amenaza a la paz y la seguridad internacionales, y las acciones unilaterales de Etiopía a este respecto ciertamente representarán tal amenaza”, dijo.

Hasta el 90 por ciento del suministro de agua de Egipto está conectado al Nilo, y Sudán también depende en gran medida de su capacidad de agua. Si bien ven la planta hidroeléctrica como un peligro para los suministros de agua necesarios, la perspectiva de Etiopía es significativamente diferente, por eso, el “Gran Renacimiento” en realidad significa acceso a la electricidad. La central hidroeléctrica produciría 15,000 GWh de electricidad por año, lo que cuadruplicaría la capacidad de producción del país africano.

La Liga Árabe también pidió a Etiopía que posponga el sistema hidroeléctrico hasta que se llegue a una decisión que satisfaga los intereses de Egipto y Sudán.

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Según las afirmaciones de las autoridades competentes de Addis Abeba, la puesta en marcha de la central hidroeléctrica se espera para 2022. Las bases se establecieron en abril de 2011.

Jelena Kozbašić