Esta región donde cientos de miles de personas nunca han oído hablar de Covid-19

Desde el comienzo de la epidemia de coronavirus, el líder birmano Aung San Suu Kyi se comunica en persona casi todos los días en las redes sociales, especialmente en Facebook. Al hacerlo, abandona y aísla un poco más una parte de su territorio que, durante más de un año, ya no tiene acceso a Internet.

Fue el propio gobierno birmano el que decidió, el 21 de junio de 2019, cortar el acceso a la red de varias partes del estado de Chin y principalmente de Rakhine, una región donde las autoridades están en conflicto con el Ejército de Arakan (AA), insurgentes que luchan por más autonomía para la minoría Rakhine. En este territorio aislado del mundo, infame por ser el lugar de nacimiento de las atrocidades contra los rohingya, la información viene en un cuentagotas, cuando llega.

Solo durante un año, los aproximadamente 800,000 habitantes que viven en esta región del lejano oeste de Myanmar pueden no saber nada sobre la pandemia mundial de Covid-19, preocupado por grupos de derechos humanos, no haga Human Rights Watch y Amnistía Internacional.

“Cuando les pregunto a las personas que viajan si saben sobre Covid-19, tengo que contarles sobre la pandemia global desde el principio”. lamenta a CNN al diputado del estado de Rakhine y miembro del Partido Nacional de Arakan, Htoot May. “Tengo que explicarles qué es el distanciamiento social y cómo mantener una buena higiene de manos”.

Dado que las campañas de salud pública lanzadas en el país son principalmente visibles en Facebook, en los medios o en las aplicaciones gubernamentales, el acceso a Internet parece fundamental para tener todas las tarjetas en la mano y luchar contra el virus.

Algunos casos en los campamentos

Oficialmente, Myanmar cuenta 292 casos positivos y solo seis muertes debido al coronavirus en su territorio. Entre estos casos, un puñado se habría originado en los cantones del norte del estado de Rakhine, en Maungdaw y Buthidaung, donde más de 100,000 rohingyas estarían hacinados en campamentos, agregar CNN.

La propagación del virus en estos campamentos, que tienen prohibido irse y donde el acceso a la atención es deplorable, podría ser una “Catastrófico inimaginable”, activistas preocupados en el acto.

En total, después de la sangrienta represión del ejército birmano en 2017, unos 750,000 musulmanes rohingya huyeron del país, principalmente del estado de Rakhine. Brimanie tiene notablemente acusado de genocidio ante la Corte Internacional de Justicia de las Naciones Unidas.