Investigadores de psicología investigan casas encantadas

Las casas encantadas, las películas de terror y las historias de fantasmas pueden ser delicias escalofriantes, siempre que el miedo que evocan permanezca en una “zona de Ricitos de Oro” que no es ni demasiado aterradora ni demasiado dócil. Una nueva investigación conecta este punto dulce del miedo recreativo con un rango revelador de fluctuaciones de la frecuencia cardíaca, arrojando luz sobre la conexión mente-cuerpo entre el miedo y la diversión.

Los maníacos que empuñan motosierras y los zombis devoradores de cerebros son tropos comunes en las películas de terror y las casas encantadas, que, en años normales, son destinos populares de la temporada de Halloween para los amantes de la adrenalina. Pero, ¿qué hace que experiencias tan temibles sean tan convincentes y por qué las buscamos activamente en escenarios recreativos espantosos?


Las casas encantadas, las películas de terror y las historias de fantasmas pueden ser delicias escalofriantes, siempre que el miedo que evocan permanezca en una “zona de Ricitos de Oro” que no es ni demasiado aterradora ni demasiado dócil. Crédito: APS

Nueva investigación aceptada para su publicación en la revista ciencia psicológica revela que el horror nos divierte más eficazmente cuando desencadena una respuesta física distinta, medida por los cambios en la frecuencia cardíaca, pero no es tan aterrador como para abrumarnos. Esa delgada línea entre la diversión y una experiencia desagradable puede variar de persona a persona.

“Al investigar cómo los humanos obtienen placer del miedo, encontramos que parece haber un ‘punto óptimo’ donde el disfrute se maximiza”, dijo Marc Malmdorf Andersen, investigador del Interacting Minds Center en Universidad de Aarhus y autor principal del artículo. “Nuestro estudio proporciona algunas de las primeras pruebas empíricas sobre la relación entre el miedo, el disfrute y la excitación física en las formas recreativas del miedo”.

Durante años, los investigadores han sospechado que la excitación fisiológica, como un pulso acelerado y la liberación de hormonas en el cerebro, pueden desempeñar un papel clave para explicar por qué tantas personas encuentran tan atractivas las películas de terror y las casas embrujadas.

Sin embargo, hasta ahora no se ha establecido una relación directa entre la excitación y el disfrute de este tipo de actividades. “Ningún estudio previo ha analizado esta relación a niveles subjetivos, conductuales y fisiológicos”, dijo Andersen.

Para explorar esta conexión, Andersen y sus colegas estudiaron cómo un grupo de 110 participantes respondió a una atracción comercial de una casa embrujada en Vejle, Dinamarca. Los investigadores colocaron a cada participante un monitor de frecuencia cardíaca, que registraba datos en tiempo real mientras caminaban por la atracción. La casa encantada de casi 50 habitaciones produjo una experiencia de terror de acción real inmersiva e íntima. La atracción utilizó una variedad de tácticas de miedo para asustar a los invitados, incluidos los frecuentes sobresaltos, en los que zombis u otras abominaciones monstruosas aparecían repentinamente o cargaban contra el invitado.

Los investigadores también estudiaron a los participantes en tiempo real a través de monitores de circuito cerrado dentro de la atracción. Esto permitió al equipo hacer observaciones de primera mano de las reacciones de los participantes a los elementos más aterradores y, posteriormente, hacer que codificadores independientes analizaran el comportamiento y las respuestas de los participantes. Después de la experiencia, los participantes evaluaron su nivel de miedo y disfrute por cada encuentro. Al comparar estas experiencias autoinformadas con los datos de los monitores de frecuencia cardíaca y las cámaras de vigilancia, los investigadores pudieron comparar los elementos de la atracción relacionados con el miedo y el disfrute en los niveles subjetivos, conductuales y fisiológicos.

¿Qué es el miedo recreativo?

El miedo recreativo se refiere a la experiencia emocional mixta de sentir miedo y disfrute al mismo tiempo. El miedo generalmente se considera una emoción desagradable que se desarrolló para proteger a las personas del daño. Paradójicamente, los humanos a veces buscan experiencias aterradoras con fines puramente recreativos. “Los estudios anteriores sobre el miedo recreativo, sin embargo, no han podido establecer una relación directa entre el disfrute y el miedo”, dijo Andersen.

Los estudios sobre las respuestas temerosas a los medios, por ejemplo, se han realizado principalmente en entornos de laboratorio con estímulos relativamente débiles, como videoclips cortos de películas aterradoras. Estas configuraciones experimentales a veces pueden dificultar la medición de la excitación fisiológica porque las respuestas pueden ser modestas en un contexto de laboratorio.

“Llevar a cabo nuestro estudio en una atracción encantada, donde los participantes gritan de miedo y deleite, facilitó esta tarea”, dijo Andersen. “También presentó desafíos únicos, como la logística inmensamente compleja asociada con la realización de estudios empíricos en un contexto del mundo real ‘desordenado’ como una casa embrujada”.

Descubriendo la “Zona Ricitos de Oro”

Al trazar la relación entre el miedo y el disfrute autoinformados, los investigadores descubrieron una tendencia en forma de U invertida, que revela un punto óptimo para el miedo donde se maximiza el disfrute.

“Si la gente no está muy asustada, no disfruta tanto de la atracción, y lo mismo sucede si está demasiado asustada”, dijo Andersen. “En cambio, parece ser el caso de que una cantidad ‘justa’ de miedo es fundamental para maximizar el disfrute”.

Los datos también mostraron una forma de U invertida similar para las firmas de frecuencia cardíaca de los participantes, lo que sugiere que el disfrute está relacionado con las desviaciones correctas del estado fisiológico normal de una persona. Sin embargo, cuando los encuentros atemorizantes desencadenan desviaciones grandes y duraderas de este estado normal, medido por las frecuencias del pulso que suben y bajan con frecuencia durante un período de tiempo más largo, a menudo siguen sensaciones desagradables.

“Esto es sorprendentemente similar a lo que los científicos han descubierto para caracterizar el juego humano”, dijo Andersen. “Sabemos, por ejemplo, que la curiosidad a menudo se despierta cuando las personas ven violadas sus expectativas en un grado justo, y varios relatos del juego enfatizan la importancia de las dosis adecuadas de incertidumbre y sorpresa para explicar por qué el juego se siente agradable”.

En otras palabras, cuando los fanáticos del terror ven a Freddy Krueger en la televisión, leen una novela de Stephen King o se abren camino a gritos a través de una atracción embrujada, esencialmente están jugando con el miedo.