Oferta trineo para Autostrade, se evalúa el peso de las cláusulas legales

Fabio FrustaciANSA

Carreteras

Más tiempo, pero no demasiado. Tres días. Estos son los que toma Cassa Depositi e Prestiti, junto con los fondos Blackstone y Macquarie, para volver a pensar en la nueva oferta de Autostrade. El dinero seguirá siendo el mismo que los colocados en el plato el 23 de febrero, es decir 9.100 millones, pero hay que decidir el destino de una parte de este dinero. Son 1.500 millones “virtuales”, vinculados a garantías sobre riesgos: si estos últimos se transforman en hechos acreditados por las decisiones del Poder Judicial, entonces esos 1.500 millones deben ser pagados por Atlantia, la empresa matriz de Autostrade. El razonamiento aún abierto es el siguiente: ¿deberían aligerarse esas cláusulas? ¿Y cuánto? ¿O es más apropiado dejarlos como están?

Las preguntas no son insignificantes. Porque no solo impactan en el tema de la protección de quienes compran Autostrade, sino también en el cobro de quienes venden. Una cuenta es una garantía de 1.500 millones, una cuenta es de 500 millones. O una figura intermedia. Cuanto mayor sea el importe, menor será la recaudación para los Benetton y el resto de accionistas de Atlantia. Las evaluaciones han estado en curso durante algún tiempo y se esperaba la nueva oferta para el sábado. Se pospuso para el domingo y luego nuevamente para el miércoles. Tres días para cerrar el círculo pueden parecer cortos, pero también pueden ser suficientes. Porque en uno de estos tres días -lunes- está prevista la asamblea extraordinaria de Atlantia. A instancias de Benettons y otros accionistas, la asamblea debe decidir si descarta un esquema alternativo a la venta a CDP y los fondos. En caso afirmativo, que entre otras cosas tienen excelentes posibilidades, prevalecerá, Atlantia de hecho se comprometerá con la nueva oferta que se avecina. Obviamente, siempre puede rechazarlo, pero los Benetton quieren llegar a un final relajante. Quieren imponer su línea en la asamblea, marginando el frente de los miembros que en cambio quieren mantener vivo el esquema alternativo y sobre todo pedir más dinero de CDP y fondos. Y de esta forma crear las condiciones para llegar a vender en caja registradora. Pero al mismo tiempo ya han enviado un mensaje, aunque no de forma explícita: están esperando una oferta mejor que la de febrero o al menos no peyorativa.

Es por eso que el asunto Autostrade está cerca de un punto de inflexión, pero la última milla todavía se caracteriza por un cierto grado de táctica entre las partes involucradas. No son solo los Benetton los que están jugando su juego. Está la Cassa, que siempre se ha cuidado de colocar todo dentro del perímetro de la explotación industrial. Están los intereses de Blackstone y Macquarie, que no quieren desangrarse. Está el Gobierno, que ha validado el trabajo realizado en los últimos meses por la Cassa, y con el que ha compartido la necesidad de tomar unos días más para investigar el tema de las cláusulas legales. El frente es compacto para mantener la oferta en el listón de los 9.100 millones, pero el tema de las garantías de riesgo es crucial y no puede subestimarse. Detrás de estos riesgos está el juicio en Génova por el colapso del puente Morandi y todos los temas controvertidos relacionados con los daños por contaminación en la construcción de la Variante di Valico. Incluso sobre esto último, el Gobierno y la CDP no quieren dejar nada al azar y desde ahora hasta el miércoles el Ministerio de Medio Ambiente también hará sus valoraciones y valoraciones.

La estructura final de la nueva oferta surgirá de estas consideraciones. Tras la salida de los Benetton, marcando una distancia de los accionistas de Atlantia que empujan para subir las apuestas, queda claro que el saldo de las negociaciones se ha posicionado del lado de CDP y de los fondos. El resultado de la asamblea del lunes será otro elemento decisivo para entender si se puede equilibrar el equilibrio con la nueva oferta. Si los Benetton y los demás accionistas lideran la asamblea para mutilar el esquema alternativo de la escisión, está claro que las partes estarían aún más cerca. Seguramente este resultado borraría el último rastro de desconfianza que es fisiológico cuando dos contratistas están cerca de una transacción de compra y venta.

Pero al mismo tiempo, tirar demasiado de la cuerda por el lado de la oferta podría generar el efecto contrario y es hacer volar el banco o alargar los tiempos. Y esto, más de dos años y medio después del colapso del puente Morandi, ya ni el gobierno puede permitírselo. Porque si es cierto que el esquema que pasa por Cdp lo decidió el gobierno de Conte, también es cierto que el nuevo ejecutivo confirmó el esquema. Aprovechando condiciones más relajadas que hace unos meses. Pero antes de la última palabra hay una asamblea. Y una nueva oferta que debe llegar a la mesa de Atlantia. Aquellos que quieren mucho más dinero, al menos entre 10.5 y 11 mil millones, también se sientan alrededor de esa mesa. Ese también es un paso que implica posicionamiento y tácticas. Preludio de otra asamblea, la que tendrá que votar la oferta. Eso llevará semanas, no días. Pero en los próximos tres entenderemos cómo llegará el día que realmente podría cerrar los juegos.


Source: Huffington Post Italy Athena2 by www.huffingtonpost.it.

*The article has been translated based on the content of Huffington Post Italy Athena2 by www.huffingtonpost.it. If there is any problem regarding the content, copyright, please leave a report below the article. We will try to process as quickly as possible to protect the rights of the author. Thank you very much!

*We just want readers to access information more quickly and easily with other multilingual content, instead of information only available in a certain language.

*We always respect the copyright of the content of the author and always include the original link of the source article.If the author disagrees, just leave the report below the article, the article will be edited or deleted at the request of the author. Thanks very much! Best regards!