Robert Bresson, endiabladamente visionario – Liberation


Reedición en Blu-ray del “Probablemente el diablo”, largometraje estrenado en 1977 siguiendo el vía crucis del demasiado lúcido Carlos.

«¿Quién es el que disfruta burlándose de la humanidad? – Sí, ¿quién nos maniobra a escondidas? – ¡El diablo probablemente!» No es una revuelta, ni siquiera una ira resignada, lo que anima de repente a los pasajeros de un autobús que se ha convertido, durante una escena, en un foro donde la palabra circula a ráfagas difractadas y sin seguimiento. Solo el zumbido emitido por un puñado de extraños soliloquiando sin mirarse. La humanidad volvió a ser una comunidad atomizada de zombis despojándose de toda responsabilidad ante la desgracia, el derroche, la lenta destrucción del mundo en que se ha convertido la civilización de masas. Estas frases tomadas de Dostoievski dan su (magnífico) título a la penúltima película de Robert Bresson, el diablo probablemente (1977), no les corresponde pues a Carlos, un joven lúcido de dulzura exasperada, un Cristo indolente cuyo vía crucis recorremos en un París nocturno y fantasmal, que les corresponde pronunciarlas.

Aun así hubiera sido necesario creer en él, en el diablo, y sobre todo en las palabras. Pero los discursos, las sentencias finales, los despide con arrogancia. Incluso en el momento de la muerte faltarán los pensamientos sublimes. Palabras, su generación, la de los hermanitos de Mayo del 68, se alimentó a la fuerza con ellas, pero la rebelión duró poco y ahora el futuro está desilusionado: el fin de los ideales políticos, la catástrofe ecológica en marcha, por la que la juventud tendrá que pagar el precio. alto precio – nunca hubo una película más sincrónica y visionaria de lo que ahora se ha convertido en la principal preocupación de nuestro tiempo…

Unos cuantos falsos profetas todavía se pronuncian, como este librero que pide “la destrucción de todo” ante una asamblea de jóvenes ociosos en lo que parece ser una cripta, una señal de que la revolución está realmente muerta y enterrada. Pero esto es solo una provocación fácil y un cebo vulgar para atraer a las chicas. Charles no se deja engañar. Tampoco existen otras formas más sinceras de compromiso. Su conciencia orgullosa y su superioridad intelectual lo preservaron de ella. “Mi enfermedad es ver claro”, le dirá al psicoanalista a quién le han enviado sus amigos (Alberte y Edwige, las dos mujeres que comparten su vida, y Michel, el activista ecologista), preocupados por sus impulsos suicidas. Irónicamente, creyendo disuadirlo, es el psiquiatra quien lo impulsará con la fatídica idea de su actuación: confiar el trabajo sucio a un ser querido. El “amigo” en cuestión –un drogadicto, dispuesto a todo por dinero para poder comprar sus dosis– llevará a cabo la tarea sin reparos sin siquiera darle la última palabra. Nihilismo absoluto, la palabra será segada en pleno vuelo por un disparo mordaz.

Esto recuerda extrañamente la concepción de la voz de Bresson, que no es ni más ni menos que un ruido entre otros en una sinfonía sonora, como un cristal roto, la alarma del metro, la dulzura elegíaca de un madrigal de Monteverdi en una iglesia, el grito de un crías de foca bajo la porra o el grito lastimero de árboles centenarios siendo talados. Puro material sonoro, despojado de toda psicología, de ahí la deslucida neutralidad del fraseo que el cineasta exige a sus actores, o más bien a sus “modelos”. La blancura de las voces responde a la fragmentación de las imágenes, a su metonimia. Bresson filma fragmentos del cuerpo (manos, piernas, rostros) como para revelar mejor el movimiento, el hipnótico ballet y la deslumbrante belleza, al borde del desmayo. el diablo probablemente es pues la crónica de una muerte anunciada, la de un mundo ateo que se ha vuelto inhabitable, y de una juventud (a la que nunca habrá estado tan cerca), sacrificada en el altar del consumismo y de lo que denominó el “mecanización siniestra de la vida”. Una canción sublime y sublimemente desesperada que ganaría el Oso de Plata en el Festival de Berlín de 1977. Seis años después firmará dinerosu última película.

El diablo probablemente de Robert Bresson, 1h40, Blu-ray (Gaumont).

Source: Libération by www.liberation.fr.

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