Social. Familias monoparentales, inmigrantes, sin techo… ¿Quién se beneficia de las ayudas alimentarias?


Cifras para arrojar luz sobre una triste realidad. A finales del año pasado, entre 3,2 y 3,5 millones de personas recurrían a asociaciones para alimentarse en Francia, según estimaciones del INSEE. Una situación que sin duda ha empeorado desde entonces, debido a la crisis inflacionaria: “Nunca hemos visto una evolución tan rápida de la precariedad”, testimonia este lunes en nuestras columnas Patrice Douret, presidente de Restos du Coeur, cuya 38ª campaña acaba de comenzar.

Paquetes o cestas de alimentos, víveres sociales, comidas preparadas… A finales del año pasado, cerca de 8.000 sitios de asociaciones distribuyeron ayuda alimentaria en especie, según el INSEE, que revela que este martes se llevó a cabo una investigación sin precedentes en el finales del año pasado. Las personas que se han beneficiado tienen perfiles muy heterogéneos. Las tres cuartas partes viven en alojamientos personales, el 10% son alojados por familiares, el 8% viven en alojamientos colectivos, el 4% son personas sin hogar y el 2% duermen en hoteles.

Inmigrantes sobrerrepresentados

En función de su situación familiar, las personas que utilizan la ayuda alimentaria no recurren al mismo tipo de sistema: “las personas solteras son menos frecuentes en las distribuciones de paquetes” porque estos “a menudo están diseñados para familias”, señala el INSEE. Mujeres, y más específicamente aquellos que crían a uno o más hijos por su cuenta, por otro lado, están sobrerrepresentados. Por el contrario, los beneficiarios de las distribuciones de comidas son principalmente hombres.

Los inquilinos o propietarios prefieren las encomiendas y los víveres sociales, ya que este tipo de ayuda alimentaria requiere un lugar para almacenar y cocinar los alimentos. Lógicamente, la distribución de platos preparados se ve favorecida por las personas que no disponen de vivienda propia: así, las personas sin hogar la utilizan 9 veces más que los inquilinos o propietarios.

Otra tendencia observada por el INSEE: la sobrerrepresentación de inmigrantes entre las personas que utilizan la ayuda alimentaria. Representan al menos el 44% de las personas que recurren a él, mientras que constituyen sólo el 10% de la población metropolitana.

dinero para estudiantes

Según Thomas Lellouch, director de proyectos estadísticos del Insee, “la crisis sanitaria ha tenido un fuerte impacto en los presupuestos de los estudiantes”, obligando a algunos de ellos a recurrir a la ayuda alimentaria. Entre ellos, hay casi tantos hombres como mujeres y una proporción muy alta de estudiantes extranjeros.

Y la subida de precios no ha ayudado: hay innumerables testimonios de estudiantes que cuentan que no pueden comer hasta saciarse.

Ante esta “situación de angustia”, el ministro de Solidaridad Jean-Christophe Combe y la ministra de Educación Superior Sylvie Retailleau anunciaron este martes que liberarían una dotación excepcional de 10 millones de euros para ayuda alimentaria a estudiantes. Esta dotación apoyará a las asociaciones que actúan a favor de los estudiantes más precarios, para completar la oferta accesible y estructurar las redes de distribución.

De todas las personas que acuden a las asociaciones por la alimentación, la gran mayoría (84%) se beneficia de otro tipo de ayudas, en forma de prestaciones sociales (66%), vales de despensa, ayudas informales… que solo pueden contar con las asociaciones para satisfacer sus necesidades suelen ser personas sin hogar, inmigrantes y ancianos.

ir a la cama con hambre

Las dificultades a las que se enfrentan los beneficiarios de la ayuda alimentaria son múltiples: la mitad de ellos dicen tener miedo de quedarse sin alimentos y dicen que se saltan comidas o reducen las cantidades que comen. Una tercera parte se acuesta con hambre, pide comida prestada a familiares y se priva a sí misma en beneficio de sus hijos.

Hay que decir que “a menudo son los más pobres de los pobres”, señala el INSEE. Los beneficiarios de ayudas alimentarias que viven en alojamientos personales reciben una media de 637 euros al mes. Esto es casi cuatro veces menos que la media francesa. Peor aún: el nivel de vida de los que viven en alojamientos colectivos, en hoteles o sin techo es de solo 435 euros de media. No es de extrañar que las personas ayudadas por asociaciones digan que tienen el doble de probabilidades de endeudarse para salir de ella que todos los pobres.

Más allá del aspecto económico, esta extrema precariedad también tiene consecuencias en la salud. Los beneficiarios de ayuda alimentaria que viven en alojamientos privados tienen el doble de probabilidades de considerarse enfermos que aquellos que no tienen problemas para comprar alimentos. Y tienen cinco veces más probabilidades de renunciar a una visita al médico o al cuidado dental que los hogares en su conjunto.


Source: Le Progrès : info et actu nationale et régionale – Rhône, Loire, Ain, Haute-Loire et Jura | Le Progrès by www.leprogres.fr.

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