“Tatort”: Lars Eidinger vuelve a convencer a sangre fría y, sin embargo, vulnerable

El caso

La mujer asesina Kai Korthals (Lars Eidinger) salió de la clínica forense después de una representación teatral que se salió de control: se interpretó al “ladrón” de Schiller. Klaus Borowski (Axel Milberg) y su colega Mila Sahin (Almila Bagriacik) estaban bajo una enorme presión para encontrar al infractor lo más rápido posible. Y el primer asesinato no se hizo esperar.

La resolución

No hubo una resolución clásica. No se trataba de quién era el culpable, sino de cómo sería el gran enfrentamiento. Fue entonces en la sede de la policía después de que Korthals secuestró a Mila Sahin pero no le hizo nada. Al final, se suicidó de un tiro en la cabeza, no sin antes agradecer a Borowski. Se interpuso entre él y el padre enojado de una mujer asesinada cuando intentó dispararle a Korthals.

El asesino

Por tercera vez, Lars Eidinger le dio a la mujer asesina que, al menos a sus ojos, en realidad solo quería ser amada. En “Borowski y el invitado silencioso”, Korthals se coló en los apartamentos de las mujeres, las espió, cambió pequeñas cosas y finalmente las mató.

En “Borowski y el regreso del invitado silencioso” secuestró a la compañera del inspector, quien se separó de él después de que ella fuera liberada porque no podía soportar el recuerdo.

Conclusión

El guión vino del galardonado autor Sascha Arango, quien ya ha contribuido con numerosos libros para el “Tatort” de Kiel. El director fue Ilker Çatak, que pasó a la televisión por primera vez después de filmar en un cine.

El listón estaba alto, dice. Trató de encontrar puntos de contacto en las dos primeras partes. Kai Korthals siempre lo tocaba con mucha fuerza cuando tenía algo infantilmente ingenuo. “Esta ambivalencia entre este muelle infantil y este muelle diabólico, me fascinó totalmente”.

En este caso, Klaus Borowski llegó a sus límites. No quiso involucrarse emocionalmente, descartó la búsqueda de Korthals como un trabajo policial normal, aunque él mismo sabía que no era cierto.

Lars Eidinger volvió a poner al asesino en serie entre una asombrosa sangre fría y una brutalidad y vulnerabilidad. Era una buena persona, estaba convencido, los asesinatos eran más daños colaterales a sus ojos.

El tercer encuentro de los dos fue nuevamente un exitoso juego del gato y el ratón, que vivió principalmente del intenso juego de Lars Eidinger.


Source: Kölner Stadt-Anzeiger – Kölner Stadt-Anzeiger by www.ksta.de.

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