Xavi tiene el diagnóstico

Soy parte de la generación que conoció el fútbol a través del Dream Team y que tuvo a Ronald Koeman como su primer héroe gracias al legendario gol en la final de Wembley. Por eso lamenté especialmente ver cómo esa leyenda se consumía en el banquillo azulgrana y se achicaba en las salas de prensa, sobre todo después de los partidos. Un técnico que no estaba preparado para afrontar el reto de liderar al Barça en 2020 y que llenaba de excusas su mensaje cada vez que no entraba el balón. Poner una nota en la “actitud” o justificar el bus en el minuto 60 porque “estamos ganando y debemos defender el resultado” parecen argumentos muy cercanos al victimismo de los 80 y demasiado alejados de los tiempos más gloriosos y recientes. del club.

Tenía muchas ganas de saber cuál sería el discurso de Xavi, alguien educado a través del fútbol de toque y que tocó el cielo con Pep Guardiola en el banquillo. Sus palabras al analizar los partidos, ya sea antes o después, recuerdan precisamente los momentos más pedagógicos del Barça en el sexteto. No hace falta recurrir a tópicos como “Nos faltó fortuna” o “Es lo que es” cuando está claro que los problemas son otros. Cuando el equipo pierde el control del juego en el segundo no es por un problema físico, sino “por una mala interpretación del momento”. Y si alguien insiste en fichar a jugadores con musculatura para fortalecer en el medio del campo, argumenta que “no hay que medir dos metros y pesar 85 kilos” sino simplemente “saber estar en la posición”. Lo sabe mejor que nadie. Recuperar balones se convirtió en un consejo, cuando era todo menos un jugador físico.

Aún es pronto para saber si será un técnico exitoso o no. Pero al menos tiene un diagnóstico. Esto es muy importante: puede que no pueda aumentar el porcentaje de efectividad de los delanteros, pero puede crear un ecosistema donde los atacantes puedan recibir más balones, en una mejor situación, y así tener más oportunidades de anotar. O, en defensa, a pesar de las dudas que le han planteado algunos centrales, puede evitar el sufrimiento habitual de cada partido reforzando el mediocampo y pidiendo posesiones largas en lugar de ataques verticales que siempre acababan a los pies de un Memphis exhausto que ya no tenía. esma para cortar. La diferencia entre la segunda mitad del Espanyol y el Benfica es abismal.

Al Barça de Xavi le costará ser el Barça que Xavi está esperando. Eso lleva tiempo. Y refuerzos, no nos dejes engañar. Los resultados le costará conseguirlos. Pero lo cierto es que con un discurso futbolístico convincente, como el suyo, y viendo mejoras partido tras partido, la gente sabrá tener paciencia. Yo, al menos, prometo tener uno.


Source: Ara.cat – Portada by www.ara.cat.

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